Foco del marketing

Durante décadas, el marketing farmacéutico se ha basado en una premisa sencilla: si presentamos los datos adecuados a la audiencia correcta y de la manera apropiada, el comportamiento cambiará. Es una suposición lógica, pero también cada vez menos eficaz. Esto se debe a que se sustenta en una creencia errónea: que las decisiones relacionadas con la salud se toman de forma consciente. Sin embargo, en realidad, hasta el 95 % del comportamiento está impulsado por el instinto, no por el pensamiento consciente; es un proceso rápido, automático y basado en patrones. No obstante, el marketing farmacéutico —desde la investigación de mercado hasta las campañas en medios digitales— está diseñado casi en su totalidad para el sistema opuesto, el «consciente»: racional, analítico y basado en datos. Es más, incluso cuando el marketing busca apelar a las emociones mediante la narrativa los recorridos del paciente y mensajes empáticos, sigue exigiendo que las personas procesen, interpreten y reflexionen activamente. Y es que, ya sea racional o emocional, la mayor parte del marketing farmacéutico sigue estando concebido para llamar la atención, ser comprendido y ser tomado en consideración. Articulo