La disrupción en el marketing farmacéutico surge de una confluencia de fuerzas que están transformando el sector. En primer lugar, el auge del empoderamiento del paciente implica que las personas ya no son meras receptoras pasivas de información. Los pacientes investigan medicamentos en línea, comparan fármacos de marca y exigen transparencia a las empresas. Este cambio ha obligado a las empresas a replantearse sus estrategias de comunicación que, en otro tiempo, giraban en torno a los médicos como únicos responsables de la toma de decisiones, los cuales disponen de cada vez menos tiempo, lo que reduce la eficacia de las visitas presenciales tradicionales. Como alternativa, han surgido puntos de contacto digitales, tales como seminarios web, representantes virtuales y estrategias de marketing omnicanal. Las empresas que no diversifican sus canales de comunicación corren el riesgo de perder visibilidad tanto ante los prescriptores como ante los pacientes. Articulo
