Introducir en el mercado un nuevo producto siempre ha sido una iniciativa de alto riesgo. Pero en el entorno actual, las reglas han cambiado. El plazo tradicional de 6 a 12 meses para medir el éxito del lanzamiento se ha ampliado a un horizonte de 36 meses, impulsado por la evolución de la dinámica de los pagadores, los cambios en el comportamiento de los proveedores y la creciente complejidad de las estrategias de interacción con el paciente. Esta nueva realidad exige una recalibración de las expectativas, las inversiones y la planificación estratégica. Articulo
