De esto se habla poco...

A mediados del siglo pasado la expectativa de vida en la Argentina era cercana a los 60 años y hoy ronda los 76. A este logro han contribuido varios factores: la calidad médica -en cuya educación de postgrado invierte fuertemente la industria farmacéutica- la tecnología y los medicamentos. Las empresas del sector desarrollan permanentemente nuevos compuestos, en sus propios centros de investigación o bajo acuerdos de cooperación con universidades, en cualquiera de los casos el riesgo de la inversión es asumido por ellas mismas.

Los frutos de esos esfuerzos han permitido agregar “vida a esos años”. El SIDA que -hasta hace menos de dos décadas- era virtualmente una condena a muerte a corto plazo, ha pasado a ser una enfermedad crónica. Este es solo un ejemplo de los múltiples avances en el tratamiento y la prevención de las más diversas patologías.

Sin embargo se escuchan pocas voces que destaquen esos logros y las menos escuchadas son las de aquellas personas u organizaciones que -por sus responsabilidades o actividades- debieran conocerlos.

La industria farmacéutica, desde el punto de vista económico, genera miles de puestos de trabajo –con importante participación de mano de obra profesional; exporta productos con alto valor agregado a mercados más allá de la región y, lo que no es algo menor, contribuye de manera importante con la recaudación impositiva.

El mundo no es perfecto pero si perfectible y si existen barreras a esa perfección deben ser señaladas, pero sin dejar de destacar los hechos positivos que construyen día a día hombres y empresas en todo el mundo.

Nosotros desde SAMF® hemos asumido ese desafío.